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¿Por qué aumentó el Caroní?

Creado en 10 Agosto 2017

COMPUERTA MACAGUA

En 1976 hubo una crecida que alertó a los ciudadanos y este año la cota casi alcanza aquel nivel.

Desde la apertura de las compuertas de las centrales hidroeléctricas Antonio José de Sucre (Macagua), Simón Bolívar (Guri) y Francisco de Miranda (Caruachi) -luego de ocho años- varias comunidades cercanas a las riberas del río Caroní sufrieron consecuencias.

En las últimas semanas se han difundido rumores sobre supuestos desbordamientos del río e inundaciones a vías importantes de Ciudad Guayana; estas informaciones solo generan zozobra en la población que por desconocimiento, cree opiniones alarmistas.

Evidentemente hay una considerable cantidad de personas afectadas por el crecimiento del río, no obstante, conocedores del tema explican cuál es la razón de este fenómeno que no se había presentado en años.

Cotas

De acuerdo con su ubicación, los ríos tienen varios niveles verticales denominados cotas. Con estas referencias las instituciones preventivas basan alertas (verde, amarilla y roja) para establecer los factores de actuación cuando las aguas llegan a tal altura.

En el estado Bolívar, las alertas son a partir de los 16,5 metros sobre el nivel del mar (msnm) para la verde, 17 la amarilla y 18 la roja -estas son las cotas-, explica el director encargado en la región de Protección Civil, Carlos Jhonson.

Aunque Ciudad Guayana alcanzó una alerta amarilla, actualmente bajó de grado a verde; Ciudad Bolívar mantiene la segunda escala.

El cronista popular, Homero Hernández, expresa que estas inundaciones no son una situación que lo sorprendan en gran medida.

Entiende que este es un fenómeno natural y destaca que en años anteriores el Caroní creció, incluso, más que ahora.

La última gran crecida fue en el año 1976, cuenta. En este tiempo, las aguas sí llegaron a vías importantes de la ciudad e inundaron hasta una altura de medio metro las calles del centro de San Félix.

En esa ocasión se habló de alerta roja ya que la cota alcanzó el 18,05 msnm, sin embargo, por la reducida cantidad poblacional a las orillas, hubo menos afectados.

Hernández capturó en fotografías varios sitios de la ciudad anegados hace 41 años y que actualmente se mantienen seguros.

Un ejemplo es que donde está ubicado el Mercal de San Félix funcionaba el Hotel Nacional. Aunque ahora las aguas no alcanzan el mercado, en ese entonces el hospedaje estuvo parcialmente sumergido.

El cronista compara el hecho actual con el pasado y es que la afectación también ocurrió en 1943.

“Ahora las personas dicen que no habían visto una crecida tan grande desde el 76, pero en aquel momento decían no haber visto una inundación como la del 43”, relata.

Hernández distingue entre las crecidas. Narra que en la del 43 la ciudad carecía de defensas y construcciones que frenaran el agua; 26 años después ya estaban estas estructuras, pero igual el río alcanzó las vías.

Causas de crecida

El aumento del nivel del agua  y los daños a comunidades cercanas al río tiene varios factores a tomar en cuenta, explica Jhonson, quien distingue entre la realidad de los ríos Orinoco y Caroní.

La conducta del Orinoco depende mucho de los ríos colombianos Guavire y Meta; cuando hay precipitaciones en las cabeceras incrementa la afluencia del primero, que desemboca en el Caroní, le ejerce presión y aumenta su cota.

“El río siempre crece de forma natural todos los años, pero habrá unos que aumente más que otros. Esto se puede repetir en 10, 20 o 25 años”.

Jhonson informa que el tiempo de precipitaciones se extiende normalmente desde mayo hasta septiembre.

Por su parte, Hernández toma referencias históricas y estima que el río comience a bajar a partir del 16 de agosto.

Infortunadamente la apertura de las compuertas coinciden con la temporada lluviosa y el crecimiento del río, por lo que contribuyen con las inundaciones.

El secretario ejecutivo de la Federación Eléctrica Nacional, Alexander Arcia, confirma que en esta ocasión las represas se aliviaron al alcanzar niveles muy altos.

Argumenta que según documentos relacionados con temas hidroeléctricos -a nivel mundial- las represas pueden aligerarse sin esperar que el lago esté lleno y así evitar que las compuertas estén abiertas por mucho tiempo.

Pero esta es una decisión que se toma con estudio y antelación, ya que es necesario conocer la cantidad de agua pluvial que cae en las cabeceras de los ríos y manejar oportunamente los alivios.

De acuerdo con Arcia, desde la fundación de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) disminuyó la calidad del trabajo por deficiencias instrumentales y abandono de personal capacitado.

“No tenemos 100 % operativos los helicópteros con los que se realiza la vigilancia completa de la hidrometeorología para saber con exactitud la cantidad de agua que manejamos. Se trabaja a ciegas”, reclama.

Suma que varios trabajadores especializados renunciaron por razones relacionadas con temas contractuales y salariales.

“La industria eléctrica atraviesa tiempos difíciles, porque se ha dejado de atender las prioridades de seguridad”.

Respecto al origen de la fuerte temporada lluviosa, tanto Arcia como Jhonson coinciden en que son provocados por los efectos del fenómeno La Niña, posteriores a las sequías de El Niño.

Jhonson sugiere que hay elementos que producen cambios en la capa de ozono y aumentan la temperatura global, como los gases emitidos por las industrias, y generan ambos fenómenos.

Irresponsabilidad

En tiempos pasados, las orillas del río no estaban habitadas, por lo que no se observaban tantas viviendas anegadas como en la actualidad.

Es más, Hernández cuenta que en el 76 por la franja de Castillito -en aquel entonces desolada- pasaba el río normalmente.

“Si se quitaran todas las zonas cercanas a la orilla del río la crecida se consideraría normal”.

Al construirse las centrales hidroeléctricas también se establecieron cotas de vulnerabilidad en las orillas del río para evitar daños durante los alivios de represas. Estos límites fueron superados por las comunidades desordenadas.

Jhonson menciona que personas aprovecharon la temporada baja, los primeros meses del año, para construir en la arena playera que deja el río al recogerse, sin tomar en cuenta el riesgo a futuro.

Enfatiza que los ciudadanos carecen de una cultura preventiva. “Todo aquel que construya dentro del río se convierte en vulnerable; es una responsabilidad que hay que asumir ya que se afecta a sí mismo y a su familia”.

El director (e) recomienda a los ciudadanos evitar establecerse en estos sitios para no sufrir consecuencias por las crecidas del río a futuro.

Otros tiempos

Actualmente se han establecido varios refugios temporales para ciudadanos afectados por inundaciones.

Incluso, instituciones públicas como Alcaldía de Caroní, Gobernación de Bolívar y voluntarios, han recogido algunos insumos para los movilizados.

Sin embargo, estas personas volverán a sus viviendas cuando el nivel del río baje.

Hernández contrasta la actualidad con la crecida del 76. Cuenta que en aquella ocasión, el Gobierno nacional, a través del Banco Obrero -entidad que funcionaba similar al Instituto de Vivienda, Obras y Servicios (Inviobras)- entregó viviendas con documentación en urbanismos de la UD-146, Doña Bárbara y Manoa.

Para la calma de la población, Hernández sugiere usar de referencia la piedra del medio de Ciudad Bolívar.

“Ahorita se puede ver, en el 76 estaba totalmente bajo el agua”, añade.

Crecidas por año

La periodista Elba Romero López realizó una lista sobre las mayores crecidas desde el año 1892 hasta 2010.

■ 1892 19,14 msnm

■ 1943 18,03 msnm

■ 1951 7,65 msnm

■ 1976 18,05 msnm

■ 1998 17,08 msnm

■ 2006 16,82 msnm

■  2007 16,82 msnm

■ 2009 14,50 msnm

■ 2010 16,52 msnm

 

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